Directorio Institucional

 

 

Mtro. Juan Rivero Legarreta

Director General

 

 

Mtra. Estibaliz Saenz de Cámara Olano

Directora de Asuntos Jurídicos

 

 

Mtra. Alexandra Olmos Pérez

Directora de Asuntos Académicos

 

 


Palabras del Mtro. Juan Rivero Legarreta

 

En los inicios de mi carrera como jurista, jamás imaginé que los avances tecnológicos tuvieran un progreso tan apresurado como el que ha acaecido en las últimas décadas. Indudablemente, se han logrado descubrimientos que nos han dejado estupefactos, que han permitido salvar millones de vidas en el mundo y que, además, nos permiten acceder a mejores condiciones de vida.

Esta revolución tecnológica e informática se ha traducido en una extensión cualitativa y cuantitativa en la esperanza de vida, en el mejoramiento de nuestra salud y en la debacle de enfermedades que parecían invencibles.

El conocimiento del genoma humano ha permitido incursionar a profesionales de la salud y científicos en esferas insospechadas, tocando a su vez fibras tan sensibles como la ética, el Derecho y a la sociedad misma.

 

La imposibilidad de muchas parejas para procrear, la prevención de enfermedad, los abortos eugenésicos, la expresión de la voluntad anticipada para el caso de enfermedades degenerativas, dentro de una etapa terminal, entre muchos supuestos más, han provocado que entren en colisión concepciones sociales y religiosas, morales y jurídicas.


El cúmulo de nuestro conocimiento, expresado en términos científicos, ha tomado senderos inimaginables pero, al mismo tiempo, peligrosos; mismos que superan el escenario de un planeta que se torna taciturno e insensible y que, expresamente, coloca una venda ante sus propios ojos sin percatarse de los graves daños que en la actualidad se generan.

 

Hemos perdido la capacidad para comunicarnos y para colocar lo verdaderamente valioso en el centro de nuestras prioridades, para construir, de forma equivocada, un sistema axiológico plagado de extremo relativismo.

La bioética ha sido una reacción impostergable para los dilemas antes mencionados. La protección de la dignidad humana resurge con voz exigente ante actos aberrantes que transgreden los principios más sensibles y básicos de la propia humanidad.

 

Hoy, ante la carente imaginación y la falta de soluciones eficaces para nuestros graves problemas que azotan no solo a quienes vivimos en este país, sino a la comunidad internacional y al hombre mismo, resulta apremiante una reacción contundente. De ahí que, observo que nuestro sistema jurídico adolece de una laguna imperdonable pero reparable. Me refiero a un ordenamiento que regule de manera precisa, coherente y sistemática un tema tan medular como la bioética a través del análisis del bioderecho.

 

Con esta reflexión y este compromiso hemos decidido contribuir con nuestras mejores cartas, esperanzas, anhelos y compromisos a la fromación de los especialistas en bioética y bioderecho que a nuestro país y a nuestras instituciones les son necesarios.